martes, 21 de julio de 2009

Paciencia.

Subí al taxi a las 9.00 am. para salir rumbo a mi trabajo. Era nueva allí, caminé por los pasillos de mi oficina, no había mucho para hacer. Me preparé unos mates para compartirlo con alguna de mis tímidas compañeras. Nadie quiso. Pedí ayuda para que me bajaran unas cajas donde guardabamos las cifras de dinero que dábamos a escuelas municipales, pero apenas me miraron. Me ignoraban, era notable. En todo el día me era insoportable pensar que les hablaba y no me prestaban atención, de vez en cuando se sonreían entre ellas. Me enfurecí. Salí del trabajo irritada, crucé la calle sin ver a los lados. Había niebla, ya estaba llegando a mi departamento. Decidí ir a un maxikiosco para buscar unos cigarrillos, y así calmar mis nervios, entré en el peor momento, por detrás siento como alguien me agarra e insarta un cuchillo en mi espalda. Estube tirada en el piso, veía correr mi sangre al lado mío, ví al ladrón que luchaba con el kiosquero. Mis ojos se empezaron a cerrar. Escuché un disparo. Mis ojos se cerraron definitivamente.

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