martes, 21 de julio de 2009

18.32hs

Llegaba tarde y todavía me quedaba buscar las zapatillas en el desorden de mi pieza (cosa que no sería nada fácil) y algún abrigo que me combinara con la remera turquesa.
A las 17.20 estube lista para salir de mi casa cuando, por una mala suerte, llamó mi novio y me retrasó unos quince minutos más. Corrí hasta la parada del colectivo, donde, en seguida, por suerte, llegó. El viaje se me hizo eterno, cada vez que miraba el reloj sólo habían pasado unos pocos minutos.
Al fin llegue allí, a ese restaurant donde iba a ser el encuentro. Miré por todos lados, pero él no estaba.
Nos reuniríamos a las 18.00hs, mi reloj ya marcaba las 18.32.

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