A las 17.20 estube lista para salir de mi casa cuando, por una mala suerte, llamó mi novio y me retrasó unos quince minutos más. Corrí hasta la parada del colectivo, donde, en seguida, por suerte, llegó. El viaje se me hizo eterno, cada vez que miraba el reloj sólo habían pasado unos pocos minutos.
Al fin llegue allí, a ese restaurant donde iba a ser el encuentro. Miré por todos lados, pero él no estaba.
Nos reuniríamos a las 18.00hs, mi reloj ya marcaba las 18.32.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario