Y allí, donde todo es paraíso me encontraba yo. Donde para mí era paraíso y se encontraban las mejores playas con aguas templadas, realmente cálidas. Me metí con ropa y comenzé a mojarme las piernas. Poco a poco, estando en el agua, mis piernas empezaron a enfriarse. Y en ese momento me desperté, dandome cuenta que no había estado en un mar cálido.
Para saber como es la soledad tendrás que ver que a tu lado no está quien nunca a ti te dejaba pensar en donde estaba el bien, en donde la maldad. La soledad es un amigo que no está es su palabra que no ves llegar igual. Si es que sus sueños son luces en torno a ti tu te das cuenta que él ya nunca ha de morir, nunca ha de morir. Al observar como muere la flor tu verás que también muere la paz es que esa paz revivirá en su voz la flor te la dará para plantarla igual. La soledad es un amigo que no está es su palabra que no ves llegar igual. Si es que sus sueños son luces en torno a ti tu te das cuenta que él ya nunca ha de morir, nunca ha de morir.
En aquel amanecer te encuantras solo, preparando tu desayuno en aquella colina. Te observo detrás de un árbol por horas sin hacer ningún sonido para que no me veas. Vivo este amor prohibido todas las veces que te siento cerca mío. Te saco fotos de lejos, y aunque mucho no te ves, yo me imagino al lado tuyo en aquella mañana, esperando que salga el sol que a mi no me alumbrará. Esperando el sol que nunca vendrá.
Llegaba tarde y todavía me quedaba buscar las zapatillas en el desorden de mi pieza (cosa que no sería nada fácil) y algún abrigo que me combinara con la remera turquesa.
A las 17.20 estube lista para salir de mi casa cuando, por una mala suerte, llamó mi novio y me retrasó unos quince minutos más. Corrí hasta la parada del colectivo, donde, en seguida, por suerte, llegó. El viaje se me hizo eterno, cada vez que miraba el reloj sólo habían pasado unos pocos minutos.
Al fin llegue allí, a ese restaurant donde iba a ser el encuentro. Miré por todos lados, pero él no estaba.
Nos reuniríamos a las 18.00hs, mi reloj ya marcaba las 18.32.
Subí al taxi a las 9.00 am. para salir rumbo a mi trabajo. Era nueva allí, caminé por los pasillos de mi oficina, no había mucho para hacer. Me preparé unos mates para compartirlo con alguna de mis tímidas compañeras. Nadie quiso. Pedí ayuda para que me bajaran unas cajas donde guardabamos las cifras de dinero que dábamos a escuelas municipales, pero apenas me miraron. Me ignoraban, era notable. En todo el día me era insoportable pensar que les hablaba y no me prestaban atención, de vez en cuando se sonreían entre ellas. Me enfurecí. Salí del trabajo irritada, crucé la calle sin ver a los lados. Había niebla, ya estaba llegando a mi departamento. Decidí ir a un maxikiosco para buscar unos cigarrillos, y así calmar mis nervios, entré en el peor momento, por detrás siento como alguien me agarra e insarta un cuchillo en mi espalda. Estube tirada en el piso, veía correr mi sangre al lado mío, ví al ladrón que luchaba con el kiosquero. Mis ojos se empezaron a cerrar. Escuché un disparo. Mis ojos se cerraron definitivamente.
Te daría tantos besos si estarías aquí en este momento, charlaría horas con vos y grabaría tu voz en mi memoria para siempre. No me gustó nuestra despedida, cuando mencionaste que nunca más nos volveríamos a ver, y así fue. Te fuiste y dejaste un dolor inmenso. Me hubiera gustado disfrutarte más, caminar junto a ti y charlar sobre nosotros, contarnos todo. Cada noche espero con ansias un sueño con vos, donde te pueda decir lo mucho que te amo. Particularmente me gustaría poder soñar hoy, luego de tres años sin ti, sin tu presencia. Te voy a adorar por siempre y nunca saldrás de mi mente. Deceo nunca haberte perdido. Y nunca te voy a decir adiós, sino hasta pronto... cuando nos reencontremos en ese lugar mágico.
Me encanta esa ciudad, donde todo es gris, pero normal. Con sus edificios viejos y altos que te llaman a levantar tu mirada hasta verlos perderse en la niebla. Con su gente totalmente diferente a la del resto del mundo, gente que es independiente, aunque muchas veces cayeron en manos de un poder mayor. Sin embargo, esa dependencia la hicieron pasar desapercivida. Los turistas inundan las calles de la ciudad, con sus cámaras de último modelo se toman fotos con estatuas vivientes y disfrutan los días allí recorriendo todos los locales. Esta ciudad aloja los mejores teatros y los mejores actores. Gozo cada segundo de mi visita en la ciudad. Esa ciudad que es mía, aunque pocas veces voy allí, esa ciudad es mía.