lunes, 20 de julio de 2009

Abuelo.

Te daría tantos besos si estarías aquí en este momento, charlaría horas con vos y grabaría tu voz en mi memoria para siempre.
No me gustó nuestra despedida, cuando mencionaste que nunca más nos volveríamos a ver, y así fue. Te fuiste y dejaste un dolor inmenso.
Me hubiera gustado disfrutarte más, caminar junto a ti y charlar sobre nosotros, contarnos todo. Cada noche espero con ansias un sueño con vos, donde te pueda decir lo mucho que te amo. Particularmente me gustaría poder soñar hoy, luego de tres años sin ti, sin tu presencia.
Te voy a adorar por siempre y nunca saldrás de mi mente. Deceo nunca haberte perdido. Y nunca te voy a decir adiós, sino hasta pronto... cuando nos reencontremos en ese lugar mágico.

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