Y allí, donde todo es paraíso me encontraba yo. Donde para mí era paraíso y se encontraban las mejores playas con aguas templadas, realmente cálidas. Me metí con ropa y comenzé a mojarme las piernas. Poco a poco, estando en el agua, mis piernas empezaron a enfriarse. Y en ese momento me desperté, dandome cuenta que no había estado en un mar cálido.
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