lunes, 28 de septiembre de 2009
Reina.
El rey era raro.
viernes, 25 de septiembre de 2009
Te amo.Estamos ciegos de ver,
cansados de tanto andar.
Estamos hartos de huir
en la ciudad.
Nunca tendremos raíz,
nunca tendremos hogar,
y sin embargo ya ves:
somos de acá.
Vibramos como las campanas,
COMO IGLESIAS QUE SE ACERCAN DESDE EL SUR,
COMO VESTIDOS NEGROS QUE SE QUIEREN DESVESTIR.
YO SIEMPRE TE HE LLEVADO
bajo mi bufanda azul,
por las calles como Cristo a la Cruz.
Favio.
Favio hacía copas, esas copas con curvas hermosas, donde tomás el champagne de año nuevo, o donde tomás un delicado vino para un asado familiar.
Cobraba bien, pero él era ambisioso.
Quería más.
Entonces un día se despertó con una maravillosa idea en la cabeza... sugirió hacer copas de plastico.
-¿¡Copas de plástico!?
-Si, de ese modo no se romperían.
Entonces realizó una... ¡muy poco delicado! Esas copas parecían para canchas de football. Y la empresa le prohibió realizarlas. Pero se negó y siguió haciendo, una por una, todos los días. Lo que produjo un descuido con su trabajo y lo despidieron.
Ahora favio es millonario y fabrica copas de madera.
jueves, 24 de septiembre de 2009
miércoles, 23 de septiembre de 2009
martes, 22 de septiembre de 2009
viernes, 18 de septiembre de 2009
Registro.
Aburrido, por las noches solitarias en un sopping se encuentra Quique. Él es vigilante. Mastica un chicle y juega con su celular para pasar las horas que son interminables. Sube hasta el patio de comidas, que está ubicado en el cuarto piso, corre por los pasillos, y en menos de tres segundos se encuentra abriendo las puertas de una pizzería. Ése es su lugar favorito, se sienta en la misma mesa siempre, que queda en el centro de todas las demás y arriba observa el techo de vidrio, con un cielo totalmente estrellado y una luna llena anaranjada, entonces decide apagar todas las luces y juntando todas las mesas, hace una inmensa reposera y pone el cronómetro para saber en cuánto tiempo puede hallar la Cruz del Sur.
Estando allí, echado, le da sueño. Decide ir rápidamente hasta el baño y lavarse la cara, pero al parecer ya había dormido bastante tiempo. Comienza a jugar a unir los rollos de papel higiénico de los baños enfrentados. Salió, sin antes ordenar el desastre que había provocado, y fue directamente, sin mirar vidrieras, a tomar un café para despavilarse mejor. Luego se probó ropa de unos cinco o seis negocios.
Ya se veía la claridad en el horizonte, pero todavía no salía el sol. Se sacó los zapatos, y con sus medias jugaba como un niño de siete años a resbalarse por todo el piso del shopping.
Observaba el amanecer desde la terraza, cuando recibe la orden de abrir las puertas. Y a partir de ese llamado, su vida volvió a ser adulta.
domingo, 13 de septiembre de 2009
viernes, 11 de septiembre de 2009
Infinita tristeza.

[Boy:] Mama...?
[Mum:] Qué?
[Boy:] Puedo tener Hijos?
[Mum:] Ahora no porque tienes siete años, pero los tendra cuando seas mayor y te cases
[BOY:] QUIÉN TIENE ANTES EL NIÑO, LA MADRE O EL PADRE
[MUM:] EL PADRE PONE LA SEMILLA COMO TE HE DICHO, Y LA MADRE PONE LA TIERRA en que esa semilla hara la flor.
[Boy:] Y quién es la flor?
[Mum:] Tu
[Boy:] Por qué no crecen LOS NIÑOS DENTRO DE LOS PAPÁS?
jueves, 10 de septiembre de 2009
miércoles, 9 de septiembre de 2009
Sueños
Llegué contenta a casa luego de estar unos días en lo de mi mejor amiga. No tenía hambre. Tampoco había nadie en casa. Entonces decidí prender la televisión para pasar el rato: Deportes; Choque en Panamericana, un muerto; Robo y asesinato. Me fui a dormir, ya que solo había dormido 3 horas. Desperté una hora más tarde, y fui a la computadora para pedir la tarea de Biología. En las páginas de Internet, mencionaban las mismas noticias ya dichas, y agregaban actualizaciones sobre una charla del Presidente. Empecé a chatear con unos amigos, pero no encontré a nadie que haya hecho la tarea que pedía. Seguía sola en casa, esta vez, escuchando música a todo volumen. Llama mi mamá por teléfono para decirme que estaba llegando y que la espere (igualmente no iba a salir). Me pareció escucharla con voz temblorosa, o cansada. Vuelvo a encender la tele donde escuché las palabras que no me voy a olvidar nunca “...se reconoció la identidad del cuerpo fallecido en la ruta. Tiene 46 años y se llama Juan Castellano”. Me corrió una lágrima por la mejilla. Llegó mi mamá y me abrazó. Me había enterado de la peor noticia de la peor manera. Era mi papá. Quise morir en ese instante. Cerré los ojos bien fuerte para despertarme de esa pesadilla. Cuando los abrí, me encontré en una camilla. Al costado mío, mi mamá hablaba con una persona vestido con un delantal blanco que le decía:
-¡Por fin, luego de dos meses despertó!
Y detrás de ellos, un televisor pequeño que anunciaba la muerte de mi padre.
