Su trabajo era fascinante.
Favio hacía copas, esas copas con curvas hermosas, donde tomás el champagne de año nuevo, o donde tomás un delicado vino para un asado familiar.
Cobraba bien, pero él era ambisioso.
Quería más.
Entonces un día se despertó con una maravillosa idea en la cabeza... sugirió hacer copas de plastico.
-¿¡Copas de plástico!?
-Si, de ese modo no se romperían.
Entonces realizó una... ¡muy poco delicado! Esas copas parecían para canchas de football. Y la empresa le prohibió realizarlas. Pero se negó y siguió haciendo, una por una, todos los días. Lo que produjo un descuido con su trabajo y lo despidieron.
Ahora favio es millonario y fabrica copas de madera.
cuisinart ss 10
Hace 4 años.

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