martes, 29 de septiembre de 2009

Entre la ropa tendría que estar mi anillo de compromiso.
Lo busqué desesperado porque es diez minutos llegaría mi pareja. Me fijé en mis pantalones y hasta en mis zapatos, y no lo pude encontrar.
Recibí el llamado de mi amante que me dijo: Amor, estaba rebisando mis cosas y en el bolsillo de afuera de la cartera encontré tu anillo.
¡Qué alivio!

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