martes, 20 de octubre de 2009

Va a seguir pasando.

Porque la gente es tan falsa cuando quiere caerle bien a las personas. Entonces saluda a todos, aunque le cueste, y nada le quita esa forzada sonrisa de la cara, ni la muy mala onda de Patricia, que se hace la linda, pero todos sabemos muy bien que es una de las muchas trolas que hay en el trabajo. Entonces se sienta, y cuando se da cuenta que le falta su maletín, le salta la maldad de lo más profundo de su corazón. Y es ahí cuando todos estamos a punto de descubrir su verdadera faceta. La miramos con cara seria y, algunos, con cara sorpresiva... y vuelve a actuar. Le sale muy bien el papel de inocente, de perro maltratado, y, nuevamente, caen en sus redes de supuesta buena compañera. Trato de explicarles, una y otra vez, que la muy hija de puta y manipuladora no es lo que parece, pero no lo creen, o no lo quieren creer. Quizás porque se sienten mucho mejor siendo cómplices, o quizás, porque en verdad tengo veinte compañeros estúpidos.

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